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SECRETOS EMPRESARIALES: ENTRE LA “MATERIA OSCURA” Y LA “PARADOJA DE LA DIVULGACIÓN NECESARIA

Secretos empresariales: entre la “materia oscura” y la “paradoja de la divulgación necesaria”

Si nadie conoce el secreto, el negocio difícilmente prosperará. Si lo conocen demasiadas personas o se divulga sin control, el secreto desaparece.

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28 de Julio de 2026

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Natalia Tobón Franco

Abogada de la Universidad de los Andes, con maestría en propiedad intelectual en Franklin Pierce Law Center

Los secretos empresariales están por todas partes, aunque casi nunca los vemos. Pueden ser una fórmula química, una receta, un algoritmo, una base de datos o el modelo de inteligencia artificial de una empresa. Su valor depende de que permanezcan en secreto, pero para generar riqueza también tienen que compartirse con quienes participan en el negocio. Esa tensión explica buena parte de los desafíos que hoy enfrentan las empresas para protegerlos. (Lea OPINIÓN: En peligro los secretos empresariales de Google)

Un profesor de la Universidad de New Hampshire, en EE UU, los explica en clase a partir de dos conceptos que me parecieron muy originales. Uno es la “materia oscura”. El otro, la “paradoja de la divulgación necesaria”.

Se trata de Seth Oramburg[1]. Al explicar la primera de estas figuras afirma que “los secretos empresariales son a la propiedad intelectual lo que la materia oscura es al universo”. Sospecho que muy pocos abogados saben qué es la materia oscura. Yo, por lo menos, no tenía la menor idea, así que me puse a averiguarlo. Descubrí que, en astrofísica, la materia oscura es un tipo de materia que no emite, no refleja ni absorbe la luz, por lo que no puede observarse directamente con los telescopios. Aun así, los científicos saben que existe porque su efecto gravitacional explica la formación y el movimiento de las galaxias.

Pues bien, el profesor Oramburg utiliza esa metáfora para explicar el papel que desempeñan los secretos empresariales en la propiedad intelectual. Están en todas partes, generan enormes ventajas competitivas y, sin embargo, pasan casi inadvertidos. Como la materia oscura, pocos los ven, pero su influencia es enorme.

La importancia de los secretos empresariales quedó en evidencia hace pocos días, cuando un jurado federal de Estados Unidos declaró culpable a Linwei Ding, antiguo ingeniero de Google, por apropiarse de secretos comerciales relacionados con la tecnología que hace posible la IA.

Según la acusación, Ding copió miles de archivos confidenciales sobre la infraestructura utilizada por Google para desarrollar y ejecutar sus sistemas de IA, mientras mantenía vínculos con empresas de la República Popular China. El caso se conoce como United States v. Ding, No. 3:24-cr-00141 (N.D. Cal. 2024).

Llama la atención que el proceso se denomine United States v. Ding, y no Google v. Ding. La explicación es que no se trató de una demanda civil presentada por Google para reclamar una indemnización, sino de un proceso penal iniciado por el gobierno de EE UU. La Fiscalía Federal acusó a Ding de varios delitos, entre ellos espionaje económico, al considerar que la apropiación de esa información constituía una conducta sancionada por la legislación penal federal.

¿Qué son en concreto los secretos empresariales que generan tanta controversia? Son todos aquellos datos, información o conocimiento que no son generalmente conocidos ni fácilmente accesibles para las personas que se desenvuelven en los círculos donde normalmente se utiliza ese tipo de información, que tienen valor comercial porque son secretos, y sobre los cuáles su titular ha adoptado medidas razonables para mantener el secreto.

Las empresas, para desarrollar su objeto social, generalmente suelen tener que revelar sus secretos a empleados, ingenieros, proveedores, inversionistas, potenciales compradores, consultores o socios estratégicos. Sin embargo, mientras más personas conocen esa información, mayor es el riesgo de que deje de ser secreta y, con ello, de que pierda la protección que le otorga la ley.

Entonces, ¿qué puede hacer un empresario para compartir los secretos, sin que estos pierdan la calidad de tales? La doctrina y la jurisprudencia han sugerido muchas estrategias. Precisamente, en el caso que venimos comentando, el jurado de San Francisco mencionó algunas: firmar acuerdos de confidencialidad, marcar los documentos como reservados y, sobre todo, ahora en la era digital, adoptar medidas tecnológicas que permitan demostrar quién accedió a la información, cuándo lo hizo, qué descargó y qué hizo después con ella.

Pero, el profesor Oramburg, el mismo del concepto de la “materia oscura” que citamos al principio, se inventó una original estrategia para proteger los secretos, y la denominó la “paradoja de la divulgación necesaria”. Consiste en reconocer que un secreto empresarial debe divulgarse lo suficiente para que genere valor, pero solo en la medida necesaria para no perder el control sobre él.

En resumen, el profesor Oramburg hace dos aportes importantes a la teoría de los secretos empresariales. Por un lado, habla de la metáfora de la “materia oscura” según la cual así como en las profundidades del universo existe una enorme cantidad de materia invisible que mantiene unidas las galaxias, en la economía también existen datos, información y conocimientos que permanecen ocultos, pero sostienen buena parte de la innovación.

Al mismo tiempo expone la “paradoja de la divulgación necesaria” que expone que el verdadero desafío para los secretos empresariales consiste en compartir los datos, información y conocimiento solo en la medida necesaria para que una empresa pueda innovar, fabricar, negociar o crecer, pero con el cuidado suficiente para evitar perder el control sobre el secreto que, precisamente, les da valor. Esa es la paradoja. Si nadie conoce el secreto, el negocio difícilmente prosperará. Si lo conocen demasiadas personas o se divulga sin control, el secreto desaparece.

Me encantan los profesores que explican el Derecho recurriendo a otras disciplinas. En este caso fue la astrofísica. En otras ocasiones puede ser la literatura o la filosofía. Las buenas metáforas suelen enseñar más que muchas definiciones.

Información tomada de:

https://isern.com/lo-necesitas-saber-los-secretos-empresariales/

https://www.ambitojuridico.com/noticias/comercial/secretos-empresariales-entre-la-materia-oscura-y-la-paradoja-de-la-divulgacion

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