EL CAMINO DE LA EMPRESA FRISBY PARA FORTALECERSE EN MEDIO DEL LITIGIO INTERNACIONAL EN EL QUE ESTÁ

Mientras libra su batalla jurídica en España, la emblemática marca colombiana de pollo frito sigue creciendo.
En 1977, Alfredo Hoyos y su esposa, Liliana Restrepo Arenas, abrieron el camino de algo que ha ido más allá de una cadena que prepara alimentos y que hoy se concreta en Frisby, una marca que ha crecido y que hace parte de la historia empresarial del país.
Desde sus orígenes, sus fundadores han tenido claro que el desarrollo de la empresa ha estado marcado por “el compromiso de crear valor y bienestar genuino para sus públicos de interés” y sobrevalores de “respeto, coherencia, transparencia, curiosidad, responsabilidad compartida y confianza”.
Hoy, de la mano de Liliana Restrepo (Alfredo Hoyos falleció hace unos años), la cadena de restaurantes pasa por uno de sus momentos más significativos por cuenta de una coyuntura que tal vez ninguna empresa colombiana había experimentado: la aparición de una compañía en España que decidió montar allá sus propios restaurantes y habría hecho uso del nombre y el concepto de Frisby.
A raíz de la disputa legal que el país ha presenciado en el último año y que todavía parece estar lejos de solucionarse, en Colombia la empresa de Pereira ha estado rodeada y respaldada por el sector privado y los propios consumidores que se han manifestado a su favor con movimientos y campañas emotivas por redes sociales.
En medio de esta coyuntura se han dado unos saltos trascendentales en los indicadores de reputación, tanto de la empresa como de su líder.
Es así como el más reciente estudio de Merco Empresas Colombia, que presenta año a año la firma Merco, el ranking de reputación corporativa muestra a Frisby en el puesto 36 en el 2025, cuando en el 2024 estaba en la posición 126.
A nivel sectorial, para el caso de restaurantes y cafés, esta empresa está en la tercera posición al lado se sus colegas, también colombianas, Crepes& Waffles y Juan Valdez.
Lo mismo pasa en el otro estudio que hace Merco entorno a los líderes y su reputación. La presidente de Frisby S.A. BIC, Liliana Restrepo Arenas, que en el 2024 estuvo en la posición 79 en la edición de este año dio un salto significativo y se situó en la posición 16.
Como en el escalafón de las empresas, a nivel sectorial la alta directiva se ubica en el tercer lugar, al lado de Beatriz Fernández, de Crepes & Waffles, y de Camila Escobar, de Juan Valdez.
La reconocida cadena de pollo frito también aparece entre las 20marcasmás destacadas del Brand Love Index 2025, un estudio pionero en Colombia realizado por Cluster Research, configurado con la metodología científica de Richard Bagozzi, de la Universidad de Michigan, uno de los referentes globales del marketing. Allí, el índice revela qué marcas han conquistado un espacio único en la identidad de los colombianos.
Lo construido y lo que viene
La tarea de Frisby, según ha dicho Liliana Restrepo, ha sido avanzar “cada día con la convicción de que es posible crecer de manera sostenible, generando valor económico mientras cuidamos a las personas y al planeta”. Con esa misión, la empresa sigue con sus estrategias de fortalecimiento en el mercado colombiano. En ese objetivo, para el cierre del año anuncia la apertura de nuevos restaurantes como los que estrenará en Barranquilla y Medellín.
Para la marca, esta es una iniciativa que respalda los $98.000 millones de inversión que se tenían proyectados para el 2025 y que también se han destinado a remodelaciones, al fortalecimiento de su planta y a modernización tecnológica. Con esta expansión, Frisby dice que se robustece a 6.000 colaboradores en los 290 restaurantes en Colombia, distribuidos en 61municipios del país.
Seguramente, el 2025 será el año en el que la compañía logrará superar el billón de pesos en ventas, luego de que en el 2024 obtuvo ingresos operacionales del orden de los $962.236 millones, 13,83% más que en el 2023, cuando fueron de $845.328 millones. Su meta para el 2026 es continuar con un crecimiento de dos dígitos.
Por su parte, su Ebitda en el 2024 ascendió a $178.486 millones y por pago de impuesto de renta, según lo que consignó en su balance del 2024, ascendió a $28.164millones. Sus inversiones en activos fijos fueron superiores a los $34.824 millones, en tanto que las inversiones sociales rondaron los $4.636 millones.
Una de las políticas que más resalta la empresa tiene que ver con la proveeduría inclusiva como parte la estrategia de abastecimiento sostenible, que apunta a la generación de relaciones de valor compartido dentro de la organización, una de sus filosofías centrales. “Este objetivo se alcanza mediante el fortalecimiento e inserción de pequeños productores agrícolas, emprendedores o población en situación de vulnerabilidad como proveedores inclusivos y sostenibles a su cadena de abastecimiento, generando dinámicas de beneficio mutuo”, dice la empresa.
El año pasado, las compras totales de la compañía aumentaron un 52,81% frente al 2023. A su turno, las compras inclusivas y sostenibles ascendieron a $19.250 millones, de los cuales $14.159 millones fueron de materia prima, $3.329 millones de empaque, y $1.762 millones de dotación.
Información tomada de Portafolio:
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